PROCESOS COGNITIVOS

¿CÓMO INCLUYEN LAS EXPERIENCIAS ESCOLARES EN LAS TRAYECTORIAS DE DESARROLLO NEUROLÓGICO Y COGNITIVO DEL SUJETO?

Para responder esta pregunta fue necesario consultar algunas fuentes tales como:

EL CURRÌCULO EN LA SOCIEDAD DE CONOCIMIENTO, cuyos autores William R. Avendaño-Castro  y Abad E. Parada-Trujillo de la Universidad Francisco de Paula Santander y del Colegio Militar General Francisco de Paula Santander, respectivamente de Cúcuta, Colombia (2012)

En éste documento se hace énfasis en el concepto de currículo y sus relaciones con la llamada sociedad del Conocimiento, la reproducción cultural y la cognición. Desde lo teórico se delimita el concepto de currículo enfatizando en su función principal que es  la reproducción de la cultura como base de la cognición de los individuos. Se analizan las implicaciones de la sociedad del conocimiento, así como algunas de sus características para encontrar puntos de conexión entre currículo, cultura y sociedad de la información.

Así mismo concluye que la cultura de los sujetos es la base práctica para generar procesos cognitivos basados en el manejo de la información siendo pertinentes con el contexto y así responder a la sociedad actual y a la labor del Docente.

Considerando los niveles real de desarrollo y de la zona de desarrollo potencial que propone Vigostky (1985), la capacidad de resolver un problema y determinar la resolución del mismo, bajo la guía de un adulto, en este caso el Docente, constituye un aspecto relevante en lo que respecta a la mediación y al desarrollo cognitivo del sujeto, es decir del mediador sobre el organismo y los estímulos.  Para ello se requiere que las funciones cognitivas se encuentren plenamente desarrolladas. Las funciones cognitivas para Feuerstein et al. (1994) son prerrequisitos de la inteligencia para que la información proveniente de las fuentes de estímulos sea tratada de forma adecuada y el organismo alcance la autorregulación. Esta autorregulación tiene una especial relación con la adaptación, también abordada por Piaget (2005) en sus estudios cuando afirma que el hombre en el proceso de aprendizaje se modifica (acomodación), lo que presupone una adaptación que se asocia al sentimiento de satisfacción del sujeto. Feuerstein et al. (1994) dividen las funciones cognitivas de acuerdo con su campo de acción en el pensamiento: input, elaboration, output (entrada, elaboración y salida). En la fase de entrada está la percepción clara y precisa, el comportamiento planificado, la correcta orientación espacial, el uso de instrumentos verbales, entre otras.

Para finalizar esta primera parte,  Las operaciones mentales constituyen acciones específicas sobre la información y estas, desde la teoría de la modificabilidad estructural cognitiva, van desde la manipulación y la acción, pasando por la organización perceptiva y el manejo de las imágenes hasta el dominio del aparato simbólico (Bruner, 2004). Esto sugiere un proceso de formación basado en el manejo de la información cuyo desarrollo se caracteriza por niveles cada vez mayores de complejidad y abstracción. Las operaciones mentales en orden de menor a mayor nivel de abstracción son la identificación, la diferenciación, la representación mental, la transformación mental, la comparación, la clasificación, la codificación, la decodificación, la proyección de relaciones virtuales, el análisis, la síntesis, la inferencia lógica, el razonamiento analógico, el razonamiento hipotético, el razonamiento transitivo, el razonamiento silogístico y el pensamiento divergente (Pilonieta, 2010).

En el trabajo  de investigación  Técnicas de enseñanza basadas en el modelo de desarrollo cognitivo de Nafi Aime Cortez Estrella Gerardo Tunal Santiago Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Xochimilco, México. (2018), hace referencia a dos dimensiones metodológicas tomadas de los componentes curriculares para la Educación Obligatoria en México para 2016. La primera dimensión está vinculada al llamado aprendizaje enclave, en el cual se espera que los docentes estimulen el crecimiento de los alumnos en la escuela mediante la socialización de los “contenidos, prácticas, habilidades y valores […] que contribuyen […en el…] crecimiento de la dimensión intelectual” (Secretaría de Educación Pública, 2016, p. 65); dicha dimensión está particionada en tres indicadores referidos a: el lenguaje y la comunicación, el pensamiento matemático, y la exploración del mundo social y natural. La segunda dimensión metodológica propuesta se centra en las estrategias que deben emplear los profesores para el desarrollo personal y social de los estudiantes con el fin de “desarrollar la creatividad, la apreciación y la expresión artística” favorecen el desarrollo artístico, corporal y emocional de los estudiantes.

El Modelo de Desarrollo Cognitivo se entiende como la forma en que los docentes aplican habilidades dentro del aula para focalizar en el alumno para comprender, explicar y predecir el mundo que los rodea” (Trilla, 2001, p. 181). Este se sintetiza en el desarrollo: sensomotriz, mediante el cual se ayuda a los alumnos a elaborar el conjunto de las subestructuras cognoscitivas que servirán como punto de partida a sus construcciones perceptivas e intelectuales

Teniendo en cuenta estos estudios recientes del nivel nacional e internacional, se concluye que las experiencias escolares contribuyen al desarrollo neurológico y cognitivo de los sujetos, por ello es importante tener en cuenta no sólo el currículo sino el desempeño profesional del Docente como mediador en un contexto determinado.

¿De qué manera comprender la dinámica de los sistemas neurológicos humanos favorece el proceso de enseñanza aprendizaje?

Esta pregunta se responde desde la mirada de la neuroeducación que ha tratado de dar pistas para responderla, aunque se debe tener en cuenta que esta visión es relativamente nueva (nace en los 90) ha sido mucho lo que ella ha tratado de aportar.

Las posibilidades de aplicación a la pedagogía de los hallazgos recientes sobre el funcionamiento del cerebro provistos por la neurociencia y ciencias afines complementarias como la neurosicología, la neurociencia cognitiva y la neuropsicología, entre otras, ha generado compromisos muy serios entre investigadores, educadores, organizaciones internacionales e instituciones de educación superior de indudable prestigio, para considerar nuevas aproximaciones teóricas basadas en evidencias, para el desarrollo de propuestas educativas compatibles con el funcionamiento del cerebro (Gustavo Pherez, 2018).

Sin embargo es importante precisar que para algunos aún no hay suficiente claridad sobre cómo llevar la teoría a una práctica especifica educativa como lo dice la The Society for Neuroscience’s Education que afirma que existe una “urgente necesidad de acercar la brecha entre la investigación en neurociencia y las practicas docentes en sus aulas de clases...es claro qué la ciencia del cerebro no es la fuerza conductora detrás de las prácticas educativas”, o algunos investigadores como Devonshire quien afirma que la neuroeducación “esta limita a ser descriptiva y no prescriptiva” (Cayce & Farah, 2012, pág. 2). Dándonos a entender este último que no debe ser definitiva en cuanto a afirmar como se debe enseñar y como aprende el estudiante, sino una guía para lograr este objetivo.

Siguiendo esta línea argumentativa, es claro observar como teorías educativas que surgieron tiempo antes del nacimiento de la neuroeducación tiene estrecha relación con sus planteamientos un ejemplo de esto es lo que expresa Ausubel, quien decía que los aprendizajes se acomodaban a estructuras de pensamiento ya existente, y por ende enseñar debía partir de lo que el estudiante conocía, inevitablemente se ve apoyada por la neurociencias cuando esta establece con respecto al nuevo conocimiento que “el cerebro busca relaciones o conexiones entre la nueva información y el conocimiento o experiencia almacenada en la memoria”. Caicedo (2012) agrega que reconocemos que la neuroeducación es aún una ciencia naciente, en ocasiones algunos de los resultados parecen algo obvios y bastante conocidos por la pedagogía clásica. Sin embargo, hay estudios que abren nuevas líneas de investigación neurocientífica para su aplicación en educación.

En conclusión la neuroeducación es la respuesta a que tan importante es comprender los sistemas neurológicos humanos favorece el proceso de enseñanza aprendizaje, ya que ella ha dado pasos gigantes permitiendo mejorar las prácticas en el aula, y han generado estrategias para generar menores aprendizajes, porque centran más la atención en la forma como el cerebro aprende y se estimula el mismo en el estudiante, permitiendo asi llamar la atención del estudiante en su proceso de aprendizaje y dando herramientas al docente para que mejore e innove en sus prácticas pedagógicas, lo que permite que el proceso de enseñanza aprendizaje sea más significativo.



¿CUÁL ES LA INCIDENCIA QUE HA TENIDO EN LOS PROCESOS COGNITIVOS SUPERIORES LOS CONTEXTOS DE APRENDIZAJE MEDIADOS POR LA TECNOLOGÍA DIGITAL?

Para Andrés Sánchez de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), Venezuela, (2016), “Las TIC permiten al estudiante la activación de procesos mentales que facilitan la comprensión de las ideas matemáticas, es decir existe una relación entre el uso de las TIC y la asimilación del conocimiento científico”

Así mismo, afirma que los computadores han sustituido la práctica científica teoría/experiencia por el ejercicio teoría/experiencia/simulación, lo que conlleva a nuevas formas de hacer y de aprender ciencia, modificando la estructura del saber

Algunos teóricos, expresan que las TIC apoyan a los docentes mediante la conformación de proyectos colaborativos de aprendizaje, al facilitar la interacción educativa con sus estudiantes, donde las TIC propician el intercambio de experiencias y saberes asociados a una determinada malla curricular, respaldada por un plan docente que describa el proyecto escolar de aula.

De igual manera entre las competencias del Docente, además de planificar, es utilizar las mediaciones tecnológicas, mejorar la comunicación con sus estudiantes, contribuyendo a su aprendizaje y exigiendo el aporte a la solución de problemas, requiriendo el desarrollo de procesos cognitivos que permita al mismo, la adquisición de habilidades y destrezas

A manera de conclusión, Las estrategias de aprendizaje mediadas por las TIC, permiten al estudiante el desarrollo de habilidades, afirmando el desarrollo de procesos cognitivos, teniendo en cuenta que la orientación está dada en primera instancia por el Docente.

¿CÓMO SE HACEN VISIBLES LOS PROCESOS COGNITIVOS EN SITUACIONES DE APRENDIZAJE ESCOLAR?

De acuerdo con estudios realizados en este campo, existe una influencia de tipo familiar en los procesos cognitivos de niños y niñas en situación escolar, la cual puede ser pertinente o desfavorable. Algunas investigaciones, en sociología (Perrenoud 1997), psicología (Scrybner-Cole 1982) y educación (Rochex 2002) permiten afirmar que los procesos de construcción del éxito y del fracaso escolar y las desigualdades de naturaleza social en la instrucción escolar dependen, en gran medida, de la manera en que los alumnos y alumnas interpretan las situaciones escolares y del funcionamiento cognitivo que utilizan en esas situaciones y actividades de aprendizaje.

A manera de conclusión en la actualidad teniendo en cuenta que el rol del Docente ha cambiado y en sus competencias está el de acompañamiento en la ruta de aprendizaje, también está el fortalecimiento en el desarrollo cognitivo de sus estudiantes de acuerdo con su nivel de aprendizaje.

Referencias Bibliográficas

Gustavo Pherez, S. V. (2018). Neuroaprendizaje, una propuesta educativa: herramientas para mejorar la praxis del docente. Civilizar, 149-166.

Caicedo, H. (2012). Neuroaprendizaje una propuesta educativa. Bogotá: Ediciones de la U.

CAYCE , H., & FARAH, M. (2012). Neuroscience for Educators: What Are They Seeking, and What Are They Finding?

 

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